Para debatir es imprescindible estar informados y formados. Informarse es conocer las distintas posiciones, tesis y evidencia disponibles sobre un asunto. Formarse significa desarrollar actitudes y aptitudes que permitan sopesar esas opiniones y argumentar reflexivamente, reconociendo el valor de lo que piensan los otros. Ese sería el resumen de la educación política referida a cualquier tema, incluido la ciencia y la tecnología.

La polémica que desató el documento del Pacto Histórico muestra la pobreza de la formación política no solo de la ciudadanía, también de expertos. El documento fue comentado por el Prof. Moisés Wasserman en un artículo de prensa que llevó a suerte de “guerra de las ciencias”: los científicos naturales e ingenieros por un lado y los científicos sociales y de humanidades por el otro. La mayor parte de estos comentaristas resbalan en las cáscaras de los lugares comunes, fruto del desconocimiento de discusiones y observaciones que han hecho sociólogos, filósofos, historiadores, científicos e ingenieros que se han tomado en serio el problema de la relación entre conocimiento y poder.